Del triunfo en 1998 al 25-17 en 2026 ante los Baby Blacks: los triunfos históricos que los Pumitas fueron escribiendo de a uno
Hay victorias que llegan más temprano que tarde. Algunas otras tardan en llegar unos años más. Otras simplemente ocurren y nadie se acuerda de ellas. Sin embargo, hay unas últimas, de las que es difícil olvidarse. La que consiguieron Los Pumitas este domingo en Port Elizabeth pertenece, sin dudas, a la última categoría.
El 25 - 17 ante Nueva Zelanda por la segunda fecha del Rugby Championship M20 no fue simplemente un triunfo: fue el fin de una espera que se extendía por décadas, la conquista de un resultado que el rugby argentino nunca había podido escribir en la categoría.
Pero más allá del resultado numérico, que a fin de cuentas termina siendo anecdótico, la importancia fue la manera en la que Los Pumitas obtuvieron la victoria. Y más resonante aún, si tenemos en cuenta los últimos enfrentamientos entre estos dos países.
El seleccionado argentino llegaba al partido golpeado. En el debut del torneo, apenas cuatro días antes, Sudáfrica lo había sometido físicamente en un partido que no admitió demasiadas interpretaciones: fue 48-21 para los Springboks. Pero Los Pumitas respondieron de la única manera que tiene sentido en el deporte de alto rendimiento; demostrando dentro del campo.
Con tries de Federico Serpa, Luciano Avaca y Ramón Fernández Miranda, más un try penal, el equipo jugó con una solidez y una convicción necesaria para ganar estos partidos. El 25-17 final tuvo la firmeza de un equipo que sabe lo que está construyendo.
Un historial desfavorable ante los de negro
Para dimensionar la victoria en Port Elizabeth, es necesario recorrer el camino previo, que no era precisamente alentador. En Mundiales juveniles, el mano a mano entre Argentina y Nueva Zelanda había sido siempre contundente: 60-0 en 2008, 48-9 en 2009 y 48-15 en 2011.
El partido más parejo llegó en 2015, cuando Los Pumitas pusieron en jaque a los Baby Blacks y llegaron a diferencia de apenas tres puntos, pero terminaron cayendo 32-29, en uno de esos encuentros que duelen más por lo cerca que se estuvo que por el resultado en sí.
En el Rugby Championship M20, el torneo de selecciones juveniles del hemisferio sur que comenzó a disputarse en 2024, la racha era parecida. O incluso peor si recordamos el último enfrentamiento. En la edición inaugural, Nueva Zelanda ganó 43-20, mientras que el 75-21 en 2025 dejó muestras de la enorme distancia que existía entre ambas selecciones en ese momento.
El único registro positivo ante los neozelandeses en rugby juvenil era tan antiguo que pertenecía a otro siglo: en 1998, en Ciudad del Cabo, por el Torneo del Hemisferio Sur, pero en la categoría M21. Argentina ganó 12-11 con un equipo que contaba entre sus filas a los mellizos Manuel y Felipe Contepomi, a Ignacio Corleto, Rodrigo Roncero y Julio Farías, entre otros que luego vestirían la camiseta de los Pumas.
Los tries de Agustín Canalda y Alejandro “El Oso” Galli, más una conversión de Felipe Contepomi, alcanzaron para aquella victoria que había permanecido como única referencia positiva durante 28 años. Hasta este domingo.
Las páginas doradas que construyeron identidad
El rugby juvenil argentino tiene su propio libro de momentos memorables, y este triunfo se inscribe junto a otros que también costaron esfuerzo y tiempo. La referencia más recordada sigue siendo el Mundial M20 de 2016 en Inglaterra, donde Los Pumitas alcanzaron su mejor resultado histórico en la categoría al quedarse con la medalla de bronce.
En aquel torneo, Argentina venció a Sudáfrica 19-13 en la fase de grupos y luego lo hizo de manera contundente en el partido por el tercer puesto, con un 49-19 que no dejó lugar a dudas. Jugadores como Juan Cruz Mallía, en ese entonces como segundo centro y capitán, se destacaron en aquella generación memorable.
Ante Francia también hubo victorias para el recuerdo. El 47-26 en el Mundial 2019, disputado en Rosario, fue una exhibición de Los Pumitas. La recordada corrida de Thomas Gallo para marcar un try de 50 metros dejan destellos de lo que fue aquel triunfo argentino.
El Mundial de la categoría en 2024 trajo recuerdos del 2016, aunque lejos del tercer puesto. En dicho torneo, Argentina venció a Sudáfrica en dos ocasiones: 31-12 por la fase de grupos de la Zona C y 34-24 en la semifinal por el quinto puesto. Efraín Elías, Benjamín Elizalde y Tomas Rapetti, algunos de los nombres que ya destacaban.
Ya más reciente, en el Mundial 2025 en Italia, Los Pumitas volvieron a subir al podio al vencer a Francia 38-35 en un partido vibrante por la medalla de bronce, resultado que igualó el hito del histórico tercer puesto de 2016. En la fase de grupos, los franceses los habían derrotado 52-26, lo que hace aún más notable la revancha en el partido definitorio.
En el plano del Rugby Championship M20, la primera edición del certamen en 2024, disputada en Australia, había dejado un triunfo ante los Wallabies juveniles por 25-6, aunque las derrotas ante Nueva Zelanda y Sudáfrica los ubicaron en la tercera posición del torneo.
A ese historial de victorias ante potencias se suma ahora, con letras mayúsculas, el 25-17 ante los Baby Blacks del domingo en Port Elizabeth. Pero, a falta de un partido ante Australia, el seleccionado juvenil puede seguir escribiendo su historia.
Las diferencias en el profesionalismo
Hay un dato de contexto que no puede pasar por alto cuando se analiza este triunfo que lo resalta aún más: la diferencia estructural entre lo que representa jugar para Los Pumitas y lo que representa hacerlo para Nueva Zelanda, Sudáfrica o Australia.
El rugby argentino en la categoría juvenil trabaja, en su enorme mayoría, con jugadores amateurs o semiprofesionales que se forman en los clubes del país, con los recursos y las limitaciones propias de una estructura que no puede compararse con la de las potencias del hemisferio sur.
Algunos casos, contados, tienen experiencia en franquicias del Súper Rugby Américas (SRA) pero son la excepción dentro de la regla. Pedro Coll, Tomas Dande, Benjamín Ordiz o Luciano Avaca son algunos de los nombres con experiencia reciente en el torneo.
Sin embargo, la mayoría de los jugadores, pese a ser parte de los planteles en condición de invitados o jugadores en formación, no suman minutos. Federico Serpa - autor de un try y responsable de los puntos desde los palos ante Nueva Zelanda - con presente en Pampas, es uno de estos casos.
Del otro lado, los seleccionados de Oceanía presentan planteles donde varios de sus integrantes ya están integrados al sistema profesional desde temprana edad. Son, en muchos casos, jugadores que todavía no cumplen 20 años pero que ya funcionan con la lógica y la disciplina del rugby profesional de élite.
Contra esa diferencia estructural - real, profunda y difícil de compensar - el 25-17 de Port Elizabeth no es solo un resultado histórico. Y eso lo hace todavía más valioso. "Más allá del resultado, felices porque hoy pudimos ver el equipo que somos. Ver que los chicos puedan demostrar dentro de la cancha lo que venimos entrenando desde Buenos Aires nos pone muy contentos”, sentenció Carlos Mohapp, entrenador del seleccionado juvenil.
Australia y la posibilidad de un cierre inmejorable
Los Pumitas no tendrán tiempo de disfrutar demasiado el triunfo. El próximo sábado, a partir de las 9:00 (hora argentina) y nuevamente en Port Elizabeth, el seleccionado cerrará su participación en el Rugby Championship M20 ante Australia, el mismo rival al que ya derrotaron en la edición 2024 del torneo.
Una victoria ante los Wallabies juveniles sería mucho más que un buen cierre de temporada: sería la confirmación de que el 25-17 ante los Baby Blacks no fue un destello aislado sino la expresión de un equipo que encontró su mejor versión.
Además, gracias al cambio reglamentario del punto bonus, los pumitas llegan al partido con la posibilidad de ser campeón del torneo, pero deben esperar resultados. Más allá del título, una victoria ante Australia dejaría al seleccionado en su mejor actuación desde que se creó el torneo en 2024.