El abrazo con Agustín Pichot en el adiós de Los Pumas y las mejores historias de Nicolás Fernández Miranda
Hablar de Nicolás Fernández Miranda es remitirse a un referente del puesto de medio scrum en nuestro país. El romance con la disciplina ovalada se gestó en épocas donde el acceso al rugby internacional no estaba al alcance de un simple clic.
Con casi 50 presencias con la camiseta de Los Pumas y una huella sellada con Hindú, el actual entrenador de Los Pumitas repasa su etapa a través de un itinerario repleto de historias, mística de vestuario y una pasión incondicional por el juego que germinó desde la infancia.
De chico, les solicitaba a sus familiares que se acercaran hasta la antigua sede de la UAR en el centro porteño para pedir prestados los casettes VHS de la Currie Cup sudafricana, los cuales observaba de manera obsesiva en el living de su casa sin saber que unos años más tarde iba a jugar en dicho certamen.
"Le decía a mi papá: 'Che viejo, ¿vas al centro? ¿Vas a la UAR?'. Y nos traía videos de esa época que veíamos la Currie Cup. Veíamos 70 veces todos esos partidos", contó.
.jpg)
Foto: Getty Images
La competencia con Pichot y el abrazo en el adiós
A lo largo de su trayectoria en el seleccionado nacional, Fernández Miranda debió disputar la titularidad mano a mano con Agustín Pichot, figura de relieve internacional y capitán del equipo. Lejos de alimentar asperezas, aquella disputa constante en los entrenamientos moldeó una relación de respeto profesional absoluto y superación mutua.
Fernández Miranda recordó con humor las charlas tácticas previas a los duelos internacionales y la ilusión intacta que mantenía por ganarse la camiseta número 9: “Yo era tan iluso que cada vez que iban a dar el equipo siempre me tenía fe. Pero era el capitán y el capitán juega siempre".
Asimismo, después de muchos años de competencia, Nicolás Fernández Miranda reveló un importante diálogo que tuvo con Pichot mientras ambos se fundían en un abrazo luego del último partido que disputaron en el seleccionado nacional.
"Recuerdo que me abrazó y me dijo: ‘Gracias por haberme ayudado a ser todos los días el mejor jugador o el mejor Agustín que podía ser, porque nunca dejaste de competir, nunca dejaste de presionar, nunca dejaste de estar. Eso me hacía a mí tener que tratar de estar bien todos los días’", detalló.
.jpg)
Foto: Getty Images
La llamada de Sudáfrica y la revolución de Hindú
Una de las perlitas más auspiciosas de su carrera se produjo en 2002, en el marco de una gira nacional por tierras sudafricanas. Tras la lesión del medio scrum de Sharks, el mendocino Federico Méndez recomendó la contratación inmediata de Fernández Miranda al entrenador Kevin Putt. La comunicación telefónica agarró desprevenido al jugador en Buenos Aires, sin embargo, significó la primera pieza del dominó que selló su desembarco en el rugby profesional del Hemisferio Sur.
"Méndez estaba en esa gira y él allá en los Sharks era un ídolo. El entrenador, Kevin Putt, le consultó: 'Necesito un medio scrum senior y me gustó el chico que jugó. Preguntale si le gustaría’. Ya habíamos vuelto al país y me llamó Fede para decirme que el head coach tenía interés en mí", recordó.
“Se me paró todo. Y me dijo: 'Bueno, mañana te llamo para decirte mis condiciones y demás'. Le dije: 'No, no cortes, no me cortes porque por ahí aparece otro nueve bueno en el medio y yo me quedo afuera de esto’. Le expresé que quería ir independientemente del dinero y que lo cerráramos cuanto antes”, confesó.
Ese recorrido profesional encontró siempre su ancla emocional en Don Torcuato. Fernández Miranda remarcó la figura de José “Tito” Fernández como el gran arquitecto del cambio de mentalidad en Hindú a partir de 1992, al lograr adosarle a la impronta social y festiva del club una disciplina física rigurosa -con pretemporadas en la costa a la par de deportistas de élite- que transformó a la institución en un gigante del rugby de la URBA.
.jpg)
Foto: LA NACION/Marcos Brindicci
La mística de Don Torcuato y el legado innegociable
En las entrañas de Hindú se gestó la manera de sentir el juego que transformó la historia moderna de la institución. En 1992, la llegada de “Tito” le adosó una cuota de convicción, rigor físico y búsqueda metodológica al espíritu de vestuario, que forjó un semblante en el desarrollo de Fernández Miranda.
"Hindú siempre tuvo una cultura de club muy linda, divertida y atorrante. Tito tuvo la capacidad de meterle un 'podemos jugar mejor y soñar con algo diferente'. Nos desafió desde ese lugar y nos dio mucha confianza. En el ‘92 ya nos hablaba de inteligencia emocional”, expresó.
Hoy, desde su rol al frente de las estructuras juveniles nacionales, Fernández Miranda busca transferir esa misma mística a los jugadores que inician su camino en el alto rendimiento, con la gran consigna de que el compromiso del entrenador trascienda la faceta del juego.
"Nuestra responsabilidad como entrenadores es transmitir todo eso a los que vienen y hacer que perdure. Insistimos mucho con que los chicos estudien o tengan algo fuera de la ovalada. El deporte te da herramientas terribles de exigencia y disciplina, pero tu vida es mucho más que jugar un Mundial en Los Pumitas", indicó.
La entrevista completa en el Canal de Youtube de Rugbeat.